Y aunque la luz se apague y esa voz no calle,
aunque esos ojos rojos, brillen, vengan y me traguen,
aunque enloquezca sola,
aunque lo rompa todo,
aunque me despierte sangrando entre arena y escombros,
aunque la noche esté cerrada y yo ya no crea en nada,
por mucho que la traición duela,
da la puñalada.
No existirá rendición,
mi ejército soy solo yo.
Me encanta!
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