martes, 23 de septiembre de 2014

Huir sin huir, quedarse en la huida.

Perdida en la ambigüedad que lastima,
en la prisión del olvido sigo olvidándome, 
ciega de nostalgia, 
muda mi mirada, 
sordo el crujido de mi ser, 
me echo a correr.
Con la rareza y la incertidumbre, 
de la que corre sin ser perseguida, sin ser entendida,
 sin compañía que me siga, ni guía.
Brindar con la copa vacía,
solo un acompañante, el silencio y su melodía. 
Un sordo corazón que ya no quiere escucharse,
mirarse, ni tampoco soñarse. 
Alma despojada, cansada y desolada,
busca la salida, el fino hilo que cosa la herida.
Con poco más que hacer, sin regreso hacia el olvido voy. 
Desde la cornisa hasta lo más hondo, 
armada de esperanza oxidada.


martes, 26 de agosto de 2014

Silence

Borrarte y alejarme de tu manto de agua fría,
que derrumba y destruye la felicidad que conocía.
Sombra que me persigue y oscurece mi inocencia,
aquellos años, pasaste con tu tímida y sensible malicia.
Telarañas en el alma,
sentir tu presencia, 
maldita sombra oscura.


Cálida amargura

Lluvia en el corazón, 
niebla en la razón 
y una amarga sensación de fracaso.
Reniego de aprendizajes.
Los errores me destruyen
y mutilan mis ancestros.
Huyo del huracán, 
me desvivo en un sin fin de habladurías
inertas que intentan saciar a la venganza.
Distante vuelo hacia el edén,
volveré a tropezar en el mismo infierno.

jueves, 7 de agosto de 2014

Una hoguera y cien mil chispas

Triste mirada la mía, echando de menos recuerdos que no volverán.
Querer dejar de mirar atrás algo que nunca podré borrar. 
Desapareció tu presencia, desapareció mi felicidad.
Malditos años de juventud, maldita mi mala suerte al dejarte ir. 
Tu volaste, te fuiste, me dejaste y olvidaste, tantos recuerdos, tantas promesas, quedaron en nada.
Como si de la luz se tratara, tan rápida y fugaz, así se esfumó nuestra amistad.
Me pregunto si mi luz aun brilla en ti, si después de tantas lagrimas encuentras la chispa que nos haga resurgir...
En mi, una hoguera y cien mil chispas.

Set free the light










jueves, 22 de mayo de 2014

La soledad no viene sola

Una mirada,
algo que brilla así de triste,
entre mis ojos y los tuyos.
Cien mil millas nos repelen,
una frontera de palabras no dichas,
resbalan las miradas bajo un manto de amargura.
Maldita ambigüedad que me destruye,
malditos diez centímetros de silencio,
entre tus manos y mis manos.
Si quieres me voy, me olvido,
me alejo y no regreso.


Desgarrándome

Sopla el viento de arena,
en tu cuerpo naufragando voy,
por espacios desconocidos,
hacia un destino incierto.
En el sendero de los besos,
sin lacras ni cerraduras,
abro la puerta de mi interior.
Hilos de luz empapados en dudas,
abrazan al miedo y al dolor,
áspera capa que inunda mi corazón.